¿Qué es el militarismo y porqué nos interesa hacerle resistencia?


A partir de la última sesión de la Escuela de Solidaridad Antimilitarista, en la que discutimos con las asistentes la pregunta sobre ¿qué es el antimilitarismo?, hemos estado pensando en nuestra definición del militarismo como colectivo, en diálogo con otras personas y organizaciones. Definimos el militarismo como el uso de la fuerza para imponer una forma de organización de la sociedad, donde las armas permiten mantener las opresiones que marcan nuestro día a día. En este sentido, el militarismo pone la obediencia por encima de cualquier otro principio, y se opone a la autonomía de las personas y comunidades. En lugar de poder organizar las relaciones sociales como nos parezca más justo, nos enfrentamos a instituciones y discursos que responden con la fuerza si nuestras propuestas van en contra del status quo. Así, el militarismo mantiene en pie al capitalismo, el racismo, el patriarcado, el Estado y muchas otras formas de opresión.

En este sentido, nuestra resistencia al militarismo es un esfuerzo por fortalecer la autonomía de las comunidades para crear otros mundos posibles, donde podamos vivir y no solo sobrevivir. Resistimos al militarismo porque queremos que las armas no coarten nuestra creatividad para construir mundos más justos: donde el bienestar de unas pocas personas no esté por encima del buen vivir de todas las demás. Dentro de esta apuesta, buscamos oponernos al militarismo en sus múltiples expresiones.

Consideramos que el militarismo tiene tres caras fundamentales:

  1. Las fuerzas armadas (tanto legales como ilegales) del Estado.
  2. La industria de la guerra.
  3. Las ideas que organizan y legitiman este uso de la fuerza.

Muchos de los esfuerzos del antimilitarismo en Colombia se han centrado en la primera cara. De ahí importantes esfuerzos como la objeción de conciencia y los esfuerzos para denunciar la violencia de Estado. También se han hecho esfuerzos por combatir las ideas que permiten esta forma de organización de la sociedad. Por ello se han dado importantes discusiones entorno a conceptos como la obediencia, las jerarquías, el orden y la seguridad. La tercera rama es una que hemos centrado en nuestro activismo. Denunciamos e investigamos empresas militares en Colombia, y hemos liderado una campaña contra la feria de armas Expodefensa.

El antimilitarismo se manifiesta de estas y muchas formas más. Es una postura política y un accionar que busca posibilitar la búsqueda de nuevos caminos.

Seguiremos explorando estos temas en las siguientes sesiones de la Escuela de Solidaridad Antimilitarista, continuando con nuestra sesión virtual este 9 de mayo a las 3pm. Conversaremos con John Henry Camargo de los Equipos y comunidades de Acción por la Paz ECAP; Manuel Rozental de Pueblos en Camino; y con Leonardo Jaime de Equipo Jurídico Pueblos. Desde sus distintas perspectivas y ubicaciones geográficas, nos ayudarán a analizar el contexto actual de la guerra y el militarismo en Colombia. Les invitamos a unirse a la llamada y seguir tejiendo nuestra comprensión del militarismo para darnos luces para su desmantelamiento.


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