Giro

Israel busca lavar su imagen internacional con el Giro d’Italia 2018 – #ReubiquenElGiro.

Por primer vez en su historia uno de los eventos ciclísticos más importantes del mundo, El Giro d’ Italia, tendrá su inicio fuera de Europa. Las primeras tres etapas de la competición se llevarán a cabo en Israel. Distintas organizaciones a nivel mundial, han prendido las alarmas frente a este nuevo intento del Estado Israelí por limpiar su imagen internacional con eventos deportivos y culturales que encubren el apartheid al que son sometidas las comunidades palestinas.

Los organizadores del Giro de Italia han dado a conocer que en conmemoración a los 70 años de la creación del Estado de Israel, las tres primeras etapas de la competencia se llevarán a cabo en territorio israelí. Aunque en otras ocasiones también se había iniciado la carrera desde otros países distintos a Italia, en esta ocasión por primera vez se sale del continente Europeo. La primer etapa, que comienza el 4 de mayo del año entrante, se llevará a cabo en la mítica ciudad de Jerusalén. Posteriormente la segunda etapa comprenderá un recorrido que inicia en la ciudad de Haifa y termina en Tel Aviv, la capital de Israel. Finalmente, la última etapa fuera de territorio italiano saldrá de Be’er Sheva y llegará hasta Eilat en el Mar Rojo, atravesando el imponente desierto del Néguev.

Por tratarse de un evento internacional ampliamente reconocido, el cual es televisado en 194 países con un estimado de 800 millones de televidentes, la decisión por parte de la empresa organizadora del Giro RCS Sport, de salir desde Israel ha generado una amplia controversia en la comunidad internacional; No se ve con buenos ojos la realización de eventos deportivos de talla internacional en un país que mantiene a toda una población bajo un régimen de segregación étnica y una ocupación militar, la cual recuerda el régimen racista del Apartheid Sudafricano que cayó en 1992.
El director del Giro, Mauro Vegni, expresó recientemente a la agencia Associated Press que las rutas por las cuales pasarán los deportistas no atravesarán ningún territorio bajo ocupación según el derecho internacional y que respetarían las divisiones políticas previas a la ocupación militar de Israel en 1968, cuando fue anexada ilegalmente la parte occidental de Jerusalén. Así mismo la organización del evento resaltó que el Giro es solo un evento deportivo y que buscarán estar al margen de cualquier discusión política.
Sin embargo, para el Estado israelí el hecho que un evento deportivo de talla internacional se lleve a cabo en su territorio si es de suma importancia. Sobre todo tomando en cuenta la actual coyuntura geopolítica al cumplirse en 2018 setenta años de la creación del Estado de Israel. Para empezar, se desconoce la suma de dinero que ha pagado el Estado de Israel a la empresa RCS Sport para cambiar la ruta del Giro.
Por otro lado, no puede dejar de considerarse un hecho político el que la gran largada se lleve a cabo en Jerusalén. Con esta decisión, se está mostrando la ciudad a la comunidad internacional como la capital oficial de Israel cuando por medio de la resolución 478 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de 1980 se condenó la anexión de Jerusalén Oriental a Israel y se instó a las naciones miembros de la ONU a trasladar sus embajadas a Tel Aviv.
Con la realización de la primera etapa bordeando los límites de la llamada “Ciudad Vieja” el Estado de Israel busca consolidar el reclamo ilegal de soberanía sobre dicho enclave. Desde que Jerusalén Oriental fue ocupada ilegalmente hace más de 50 años, Israel ha trabajado incansablemente para expandir y consolidar las colonias ilegales en la ciudad y sus alrededores.
¿Porque hablar de un apartheid israelí y un boicot deportivo a la realización del Giro d’Italia en Israel?
Las expresiones apartheid y boicot deportivo tuvieron su primer uso en el año 1961 cuando, motivada por la presión internacional en contra del sistema racista y segregacionista que regía Sudáfrica, la FIFA decidió suspender a la asociación de Fútbol Sudafricana de toda competición internacional, luego la delegación Sudafricana fue excluida de los juegos olímpicos de Tokio de 1964 y posteriormente también se empezó a excluir a las delegaciones sudafricanas de competiciones en deportes tales como el críquet, rugby, atletismo, golf, tenis y ajedrez. Sin embargo, durante las décadas de los años setentas y ochentas, y hasta la finalización del régimen del Apartheid en 1992, se llevaron a cabo distintas giras deportivas “clandestinas” por parte de deportistas que estaban principalmente motivados por beneficios económicos, los cuales no se preocupaban por la imagen internacional que dejaban al involucrar al deporte con las prácticas racistas de un Estado como lo era el Sudafricano. Luego de la caída del apartheid dichos deportistas llevan a sus espaldas el peso de haber estado del lado equivocado de la historia al desconocer el clamor de la comunidad internacional.
No obstante, en pleno siglo XXI se sigue usando al deporte como estrategia política para encubrir prácticas segregacionistas y racistas condenadas por la comunidad internacional. Tal es el caso del pueblo palestino quien desde 1948 ha vivido la guerra, ocupación militar y posterior despojo no solo de sus territorios ancestrales sino la violación de sus derechos humanos más básicos, pues en la actualidad los y las Palestinas son consideradas como ciudadanos de segunda clase en Israel. Sus viviendas son continuamente demolidas para dar paso a nuevas colonias israelíes, se les restringe la circulación por sectores, se les recorta el acceso al fluido eléctrico y al agua potable, se controla su acceso a la salud, educación y, según un Relator Especial de las Naciones Unidas, las autoridades en Jerusalén están llevando a cabo una política de “limpieza étnica” gradual de la población Palestina mediante demoliciones de viviendas, expulsiones forzadas y revocación de los derechos de residencia.
Por estas razones, para las organizaciones defensoras de derechos humanos es innegable que el Gobierno Israelí está usando al Giro d’ Italia como táctica política para mostrarse al mundo como un Estado moderno, pluricultural y abierto. Dicha táctica se enmarca en una estrategia más profunda que busca responder al llamado que desde 2005 ha realizado el movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) a Israel.
Un llamado internacional de solidaridad
Desde la coordinación internacional del movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones se realizó el 15 de noviembre un llamado a la comunidad internacional para respaldar acciones que permitan visibilizar el Apartheid al que es sometido el pueblo Palestino y que busca ocultarse con este evento deportivo. Las organizaciones convocantes denuncian que el Giro d’Italia presenta engañosamente a la Jerusalén Oriental ocupada como parte de Israel y su capital unificada. Ningún país en el mundo reconoce alguna parte de Jerusalén como la capital oficial de Israel. De igual forma denuncian que la organización del Giro d’Italia está trabajando con por lo menos una empresa presente en asentamientos ilegales israelíes: La productora israelí del evento cuenta entre sus clientes con la Bodega Golan Heights, que opera desde las Alturas del Golán Sirio ocupadas, lo cual establece una clara violación del derecho internacional.
En apartes del llamado oficial la Coordinación del BDS expresa:
Hacemos un llamado a los equipos de ciclismo que planean participar en la carrera del próximo año para que se unan a nuestros esfuerzos para lograr que RCS MediaGroup traslade el inicio de la competición a otro país y, en caso de que RCS no lo haga, consideren retirarse de la organización del evento para evitar incitaciones a violaciones de derechos humanos y del derecho internacional. Finalmente, instamos encarecidamente a los gobiernos de los equipos participantes a tomar una posición pública en contra de las demandas israelíes de soberanía sobre Jerusalén, incluida Jerusalén Oriental como su capital, así como también les solicitamos para alentar a equipos, instituciones y empresas a abstenerse de brindar reconocimiento o asistencia a las violaciones israelíes del derecho internacional.”
Colombia y el Giro de Italia: una historia de pasión y amor por el ciclismo
El Giro ha sido precisamente la competición ciclística que ha dejado los más importantes triunfos al ciclismo nacional. La historia de los “escarabajos” dejando muy en alto al deporte Colombiano en el Giro de Italia inicia cuando en 1973 Martín Emilio ‘Cochise’ Rodríguez logra ganar la primer etapa para nuestro país, hazaña que repiten posteriormente Lucho Herrera en 1989 y más recientemente Ivan Parra, Nairo Quintana y Fernando Gaviria. Sin embargo los más importantes podios se dieron cuando en 2013 el paisa Rigoberto Urán, un sobreviviente de la violencia paramilitar que desangró a Antioquia, logró hacerse con el título de Subcampeón del Giro. Luego el año 2014 marcó el hito más importante para el ciclismo Colombiano al quedar el Boyacense Nairo Quintana como Campeón del Giro y Rigoberto Urán Subcampeón respectivamente. De igual manera en años recientes Esteban Chaves y Nairo Quintana se han vuelto a coronar subcampeones y dignos portadores de la maglia rosa. Gracias a estas hazañas es que estos deportistas se han consolidado como héroes nacionales y referentes para grandes y chicos que quieren emular sus triunfos, y a su vez el Giro d’Italia se ha implantado en el imaginario popular como la competición más prestigiosa para el ciclismo Colombiano al lado del Tour de France y de la vuelta a España.
Es por esta razón que el llamado internacional que desde la coordinación del movimiento BDS se hace toca una fibra sensible en la afición Colombiana del ciclismo; causa indignación ver como un evento deportivo que tantos logros ha traído para un país pueda verse involucrado en el encubrimiento de violaciones al derecho internacional humanitario y sirva para legitimar a un gobierno que está haciendo hasta lo imposible por limpiar su imagen negativa frente a la comunidad internacional.
Leer más sobre la campaña en Colombia para que #ReubiquenElGiro.
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