Esta pregunta también se podría formular como ¿Por qué Israel puede asesinar a 400 personas en una noche, y a aproximadamente 50mil personas en 18 meses, sin que las instituciones de gobernanza mundial le detengan? o, ¿Por qué se ha descrito la situación en Palestina como un conflicto religioso y casi imposible de entender? o, ¿Por qué Estados Unidos tiene más capacidad de decisión sobre el porvenir del pueblo palestino que este mismo? o, ¿Por qué si sabemos que en Palestina se esta cometiendo genocidio, y los pueblos del mundo se levantan contra este, sigue sucediendo?
La respuesta a la pregunta de por qué la lucha palestina es una lucha antiracista es casi tan compleja a la respuesta a la pregunta de qué es el racismo y cómo se manifiesta en el mundo. La fundación del Estado de Israel fue un acto colonial que fue posible por el poder político, militar y económico que habían acumulado Europa y Estados Unidos como resultado de sus propias historias coloniales. Estas historias incluyen los genocidios cometidos por países europeos y los EEUU y por las ganancias (o “prosperidad”) acumuladas gracias a la esclavización, el despojo y el saqueo de personas y territorios en casi todo el resto del planeta.
En lugar de reparar el daño del Holocausto, cometido contra millones de personas judías, ROM, LGTBIQ+, y otros grupos… o de hacer frente al racismo estructural y la naturaleza colonial de Europa que hicieron posibles esos hechos, con la instalación del Estado de Israel en tierras palestinas Europa y Estados Unidos cimientan su decisión de mantener un orden mundial colonial. Aunque la ideología liberal sirvió para lavar la cara de este proyecto, vendiendo la idea que tras la guerra en Europa y Estados Unidos se instalaba una era de paz y democracia, este acto permitió la perpetuación de un estado material de concentración de poder político y económico en pocas manos, así como de una ideología de supremacía blanca y cristiana.

El genocidio que viven las personas palestinas en Gaza es una expresión de todas las aristas de este sistema colonial y racial. Alrededor del mundo, las personas nos alzamos en protesta porque identificamos claramente en Palestina un nudo de esta historia colonial y de jerarquización del mundo y de las personas en términos raciales. Cuando una vida palestina es desechada, recordamos el llamado de que las vidas negras valen y son importantes. Cuando una familia israelí echa de su casa a una familia palestina, recordamos las luchas por la defensa de y la permanencia en el territorio. Cuando una persona palestina reivindica la kuffiyeh y el hummus como herencias culturales y símbolos de su resistencia, recordamos las luchas en contra de la apropiación cultural. Cuando en palestina hacen memoria y se rehúsan a ser borradas de la historia, recordamos las reivindicaciones de “sí hubo genocidio”. Cuando las familias palestinas cuidan sus olivos, recordamos que el territorio no es un recurso, sino las relaciones humanas y no humanas.
Hemos visto cómo se ha intentado silenciar la lucha palestina bajo la acusación de antisemitismo. En realidad, al ser una lucha antiracista, la lucha palestina se hermana con la lucha contra antisemitismo y antijudaismo. En lugar de contraponer estas dos luchas podemos ver como el genocidio en Palestina esta atado con un orden mundial antijudío, antinegro, antiindigena,que pone las vidas blancas por encima de todas las demás vidas. La lucha del pueblo palestino es una lucha por descolonizar, es una lucha por desmantelar el racismo, y nos recuerda que “mientras una persona esté en cadenas, ninguna persona será libre”.
Es así como entendemos la solidaridad. Sabemos que mientras Palestina esté en cadenas, en Colombia se seguirán comprando y utilizando armas y tecnologías para la represión que han sido “probadas en terreno”, es decir, sobre cuerpos palestinos. De esta manera, sabemos que mientras en Colombia se siga extrayendo carbón a costa del pueblo Wayuu y de un sin número de comunidades colombianas, se podrá seguir alimentando la matriz energética del Estado israelí, incluyendo su industria militar.
El presidente Petro justamente ha señalado estas dos conexiones entre Colombia e Israel: las armas y el carbón. Ha hablado de dejar de comprar armas a Israel, sin embargo, el Estado colombiano ha continuado a lo largo de los últimos 18 meses contratando con empresas militares israelíes. Por lo pronto sabemos que ya sea hoy o mañana se está gestionando la firma de un contrato para la renovación del sistema de interceptación de llamadas que provee la empresa militar israeli más grande, Elbit Systems, a la Dijin (Dirección de Investigación Criminal e Interpol). En los últimos meses el Estado colombiano ha contratado con Elbit y también con Israel Aerospace Industries.
Por otro lado, el Estado colombiano firmó un decreto que prohíbe la exportación de carbón a Israel mientras este no cumpla con las exigencias de la Corte Internacional de Justicia en su sentencia que dicta que es plausible que Israel está cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino. No obstante, siguen saliendo sistemáticamente buques cargados de carbón de puerto Bolívar y puerto Drummond con destino a Israel. Cabe recordar que en el 2023 el 65% de las importaciones de carbón de Israel provenían de Colombia y que la matriz energética de Israel depende principalmente del carbón.
Por estas razones, hoy, en el día por la eliminación del racismo y de la discriminación racial, exigimos un embargo militar integral y un embargo energético, empezando por el cumplimiento de la no exportación de carbón de Colombia a Israel. Acompáñanos a las 5pm en la entrada al Ministerio de Defensa (Carrera 54 #26-02) para realizar una velatón por las vidas palestinas perdidas a lo largo de esta semana y en exigencia de la no firma del contrato entre la Dijin y Elbit Systems. Por una vida libre de racismo y represión, viva Palestina libre.
